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Enric Curt: "Los barcos aguantan más que las personas"

24 de marzo de 2021 club

Comenzamos una nueva sección de entrevistas a navegantes y socios y socias relevantes del Club Nàutic Vilanova. Alguienhabía de ser el primero de la lista. Y Enric Curt ha sido el primero en muchos aspectos. Hace más de cincuenta años que está vinculado al Club, es el fundador de la Regata Columbretes que este año ha llegado a la 41ª edición y fue de los primeros navegantes solitarios catalanes en participar en la Regata Figaro por el canal de la Mancha. Hace pocos meses ha traído al Club el barco de sus inicios en vela, el Sea Fever, un velero de 8,25 metros, con el que piensa hacer el Circuito de Barcos Clásicos.

Su relación con Vilanova comienza con la pesca. Desde Barcelona venía a pescar en la costa del Garraf. Supo de la seguridad del puerto de Vilanova, compró un amarre y se decidió a alquilar un apartamento en la ciudad. Se hizo socio del Club Nàutic Vilanova por 30.000 pesetas. Poco a poco fue interesándose por la vela, "me enamoró la estética de los barcos. Leyendo los libros de los grandes navegantes, como el Bernard Moitessier, me ilusioné en las grandes aventuras y me estimuló el espíritu de lucha ".
Más adelante compró el Sea Fever, todo un prodigio técnico de la época. Reconoce que le gustó la vela "sin pleno conocimiento". El primer fin de semana de tener la embarcación ya participó en una regata, la Dos Cataluñas, "lógicamente quedé el último", puntualiza Curt. Conectó con la vela y el mar. Entonces nació su afán de participar en todas las regatas posibles, "cuando sabía que había alguna regata, iba por los pantalanes a ver quién me quería como tripulante. Ya tenía mi velero, pero quería coger experiencia en táctica, el trimado de velas y navegación".

Adquirió un segundo barco. Un Elvstrom Half Ton, un media tonelada de 32 pies, con el que emprendió una de las primeras aventuras en solitario: la Regata Figaro. Fue una especie de viaje iniciático, "en Francia dicen que quien no ha hecho esta regata no es un buen navegante", sentencia Curt. Para un navegante novato encontrarse solo con 350 millas por delante, con mares complicados de muchas corrientes y mareas, con la tecnología justa y sin enrolladores de velas, es una experiencia "heroica", como él mismo define. Aquí ya hizo mejor papel, quedó el 23 de 38 participantes.

Aparte de coger mucha experiencia náutica, esta regata le dio acceso a todo unas posibilidades de esponsorización y de publicidad en Francia. Todos estos contactos le hicieron ver la rentabilidad que se podía sacar de la vela. Conocimientos que más adelante serían imprescindibles para las grandes competiciones náuticas que Enric Curt iniciaría. Estos contactos también le ayudaron comercialmente a poner en marcha nuevas publicaciones náuticas del grupo editorial que regenta. Las revistas Skipper que ya ha cumplido 45 años, Neumáticas y The Best se añadieron a Pesca a Bordo, título con que Curt Ediciones se inició en el mundo de las publicaciones náuticas. Este grupo tiene actualmente títulos de decoración, moda, cine, turismo, gastronomía, inmobiliaria, joyería y relojería, además de editar el catálogo del Salón Náutico de Barcelona y la Guía de Puertos.

Tras la aventura francesa, era el momento de realizar uno de sus grandes anhelos; la travesía oceánica en la regata Twostar, por dos tripulantes. Curt señala la dificultad de este recorrido por el norte. "Si haces la ruta por abajo, los elíseos te acompañan de popa, pero allá arriba hay vientos muy cambiantes. De entrada los primeros siete días no vimos el sol, cogimos depresiones muy fuertes, sin quitarnos el traje de agua. Todos los mapas se nos mojaron. No sabíamos manejar bien el sextante y pensamos en el tópico que quien hace correr paralelos, tierra encontrará. Sin medios y cogiendo puntos de referencia muy justos hicimos una llegada a puerto milagrosa ", explica Curt.

Aquí siguieron 14 travesías más en el Atlántico. También ha navegado hasta Perth, Australia, atravesando el Índico, ha participado 25 ediciones de la Copa del Rey, de las que ganó una, aparte de grandes rutas en solitario. Una gran faceta de Enric Curt ha sido la de impulsor y organizador de grandes pruebas náuticas. La Regata Columbretes, sin ir más lejos, que en sus primeras cinco ediciones se iba a las islas de Castellón de la Plana que dan nombre a la competición. Inspirada con la regata de la Ruta del Descubrimiento, Curt puso en marcha el Gran Prix del Atlántico, la única prueba transatlántica organizada desde el Estado español, que ya lleva 12 ediciones con carácter bienal, "es una prueba para hacer realidad la ilusión de atravesar el atlántico, como aquel montañero que anhela a subir al Everest una vez en la vida ", apunta Enric Curt. También es el organizador de la Ruta de la Sal, que este año llegará a la 33ª edición, y la Ruta de la Tramuntana con 27 ediciones.

De los muchos aspectos del navegar Enric Curt destaca la convivencia. Un elemento básico para afrontar las grandes travesías, "pero el primer punto es que la tripulación debe creer en el patrón y éste debe dar confianza. La armonía del equipo es vital porque se ha de mantener la autonomía para reparar la embarcación en alta mar, cocinar y descansar para hacer bien la guardia ", comenta Curt, que hace una interesantísima reflexión," los barcos aguantan más que las personas. Porque cuando todo va mal todo el mundo piensa en la familia y en los peligros. Hace poco dos tripulantes pidieron auxilio por un temporal, los recogieron en helicóptero y al cabo de dos días encontraron el barco en perfecto estado ".

A Enric Curt que visita a menudo todos los clubes de Cataluña le consta que el Club Náutico de Vilanova es valorado como de los principales del país. "Es el club de mi vida. Tengo el grupo de amigos que compartimos la afición. Considero que la entidad está en un momento inmejorable para afrontar el futuro. Siempre hay un poco de mar de fondo, como en todos los clubes, pero la gente debería protestar menos y navegar más, seguramente estarían más distraídos ".

Curt ha tenido 15 embarcaciones, actualmente sólo tiene Skipper y el Sea Fever, este barco clásico con el que se curtió como navegante y que del que está enamorado. Con tantos años de relación no se sabe si el barco se ha hecho al patrón o viceversa. Un poco más y rompe el palo haciendo la Columbretes, pero como él dice, el barco aguanta más que las personas.